Goles lindos e importantes

FIGURA. Horacio Pucheta, el ídolo albiceleste

CON SUS MAS DE 40 TANTOS fue el máximo artillero de Atlético Rafaela en el Nacional B. Uno de ellos sirvió para mantenerlo en la categoría en 1992. El paranaense recuerda ese momento.

-A Atlético Rafaela le diste goles importantes.
-El gol que más recuerdo es el que le hice a 9 de Julio de Rafaela (1992), en la reválida. Ganamos 1 a 0 (centro de Daniel Dalmasso, ex Patronato y Belgrano). Ese gol significó la permanencia en el Nacional B y es recordado hasta el momento. Si perdíamos quedábamos afuera y ascendía el clásico rival. A veces me pongo a pensar que por ese gol siguieron en carrera. Pero también hay méritos de los dirigentes, como (Aníbal) Carlucci.
-Y aquel equipo de Rafaela se pudo mantener en el Nacional B en los primeros años con figuras paranaenses como vos y Grillo, más Dalmasso, que si bien es de Santa Fe jugó mucho tiempo aquí.
-Jugadores hay, inclusive cuando yo estaba en Atlético llevé chicos que han quedado pero que luego lamentablemente no pudieron fichar por cómo se manejan en Paraná. Acá tenemos un montón de chicos, pero la dirigencia no le da importancia.
-¿Cómo fueron tus inicios futbolísticos?
-Me inicié en Los Toritos, fuimos a jugar un campeonato internacional en Córdoba. Allí me vieron del club Huracán y me quedé.
-¿Qué edad tenías?
-15 años (nació el 23 de marzo de 1968) y debuté en la Primera a los 16 contra Belgrano de Córdoba. Estuve tres años, regresé, jugué en Patronato, estuve un año, salimos campeones, jugamos el Regional, y después me compró Atlético.
-Rafaela y Patronato, se dirían que eran equilibrados en el Torneo del Interior de 1988. Incluso la sensación era que los paranaenses tenían mejor juego. Pero, ¿por qué suben los rafaelinos?
-En esa época Patronato tenía un buen equipo, el ascenso estaba entre nosotros y ellos, lamentablemente hicieron mejor las cosas.
-¿Te quedaron cuestiones pendientes en el fútbol?
-Si uno se pone a pensar, todas las oportunidades que yo tuve y no las pude aprovechar. No me quejo porque viví bien, tengo mis hijas que están bien. No me quejo, pero desaproveché muchas oportunidades.
-¿Por qué motivos?
-Por no dejar Rafaela cuando tenía una posibilidad de ir a Wanderer’s de Chile. No quería irme de la zona y cuando me daban un tiempito me venía a Paraná y no me iba más. Extrañaba mucho la ciudad, además me cayó fuerte la muerte de mi padre. Por eso me venía y no me quería ir.

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