OPINIÓN: A los jugadores del Regional los dejaron “en Pampa y la vía”

Casi 100 días pasaron desde la última jornada de trabajado y día cobrado por los jugadores del Club Atlético Paraná y Sportivo Urquiza, elencos que representan, con diferentes realidades económicas, al fútbol de la Liga Paranaense de Fútbol.

La situación de estas instituciones no varía demasiado a las del resto del país, que también juegan el Torneo Regional Federal Amateur, que por tener esta última palabra, “Amateur”, no ingresan en el convenio entre la Asociación del Fútbol Argentino y Futbolistas Argentinos Agremiados, donde asistirán a los futbolistas por seis meses mientras consiguen contratos. Más de 90 equipos estaban en competencia en el TRFA, es decir que más de 2500 jugadores del interior del país sobre todo, quedarán en “Pampa y la vía”. Nadie les va a tirar un centro.

Estos futbolistas, que en su mayoría tenían que hacer otra actividad a la par del fútbol, hoy se han alejado en gran número de las prácticas con sus compañeros. Los pibes quedaron libres y solo siguen entrenando aquellos que por buena voluntad de los profes que también sin sueldos los siguen entrenando, si tienen tiempo, se suman a los ensayos por las plataformas digitales.

A muchos de estos jugadores en nuestro entorno, los vemos atendiendo el negocio familiar, subidos a una moto repartiendo mandados o mutando en cualquier actividad que aparezca, para poder llevar un pedazo de pan a sus familias. Los que tienen hijos, ni hablar de cómo la están pasando.

Los profesionales, muchos de los que más ganan, usaron a estos chicos como rehenes, los agruparon en el conjunto para hacer llegar un pedido masivo, pero a la hora de acordar, no les tocó ni una miga de pan en la repartija. Las categorías profesionales, las metropolitanas y el Federal A recibirán el apoyo, los otros tendrán que seguir relegados, como viene pasando desde hace unos cuantos años, cuando sacaron el Federal B y se perdieron un montón de puestos de laburo. Ahí nadie se quejó, ahí no hubo pedidos masivos, ahí nadie paró.

Nadie desde los máximos estamentos del fútbol argentino miró para abajo, para consultar: “¿De qué viven esos chicos ahora? ¿Cómo le dan de comer a sus hijos?  Ninguno de los millonarios cracks de nuestro ámbito se plantó a decir, ¿Qué va a pasar con ellos?

Así estamos. El agua llega hasta ciertos molinos. Algunos tienen la posibilidad de cobrar el bono de diez mil pesos que brindó el Gobierno Nacional y que alcanza para poco y nada. Otros, están bancados por la familia, que deja de pagar sus cuentas para que todos coman. El panorama del fútbol del interior, además de incierto, es doloroso y denigrante. La precarización laboral que tenían por culpa de los que manejan el fútbol nacional, ahora se convierte en miseria y hambre también.

Es cierto, nadie nació futbolista, todos puede arremangarse y hacer otra cosa. Pero no es justo, que si hay una torta para repartir, algunos tengan un buen pedazo y otros quedan buscando alguna migaja en “Pampa y la vía”.

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