Luis Murúa contó el calvario que vivieron sus hijas

El Tribunal de Justicia de Chubut encontró ayer culpable de los aberrantes hechos de abuso sexual en perjuicio de sus dos hijas, al ex comisario de la Policía de esa provincia y ex diputado provincial, Juan Ale. El entrenador charló con este medio y relató la cruel situación por la que pasaron. “Les destruyó la vida”, aseguró.

Ezequiel Re

El Tribunal de Justicia de Chubut, integrado por los doctores Gustavo Castro, Marcelo Orlando y Marcela Pérez, declaró por unanimidad, que Juan Luis Ale es autor materialmente responsable del delito de abuso deshonesto contra M.F.M, y del delito de abuso sexual gravemente ultrajante, en perjuicio de M.B.M. El 31 de agosto se llevará a cabo la audiencia de cesura de pena y en septiembre se conocerá la pena que le impondrá el mismo Tribunal, prevista entre 4 y 10 años. Ambas son hijas del ex entrenador de fútbol de Patronato (Argentino B 2007-08) Luis Murúa. Ale fue diputado provincial y Jefe de la Policía de Chubut.

El ahora entrenador de Sol de Mayo de Viedma (Federal A) dice sentir alivio pero sabe que el dolor permanecerá, aunque tal vez se mitigue con el fallo a favor de parte de la justicia. Pero nada les hará olvidar el calvario que vivieron cuando sus hijas tenían 10 y 11 años. Ale estuvo en pareja con su ex pareja al momento de los tremendos sucesos.

TREMENDO RELATO

La historia se desarrolló en Puerto Madryn de donde es oriundo Murúa, ahora en Viedma donde dirige a Sol de Mayo (Federal A). Desde allí el ex DT de Santamarina, Brown de Madryn y con paso fugaz por Atlético Paraná, contó: “Nos empezamos a dar cuenta de que algo había y que no estaba bien especialmente del año 2012 en adelante. Ahí comenzó a vislumbrarse que había un trastorno hasta de personalidad, especialmente en la más chica. Había una ansiedad desmesurada. Con la madre de las nenas nos preguntábamos a que se debía. De hecho siempre por el tema mío de la profesión del trabajo nunca estaba con ellas”, expresó con vos firme pero llena de dolor.

Luego continuó: “Comenzamos a hacer hincapié, charlamos con ellas, empezaron a ir de un terapeuta pero cada vez que pasaba más el tiempo, iban en una desmejoría, estados de ánimos muy cambiantes. Estando yo dirigiendo en Comodoro Rivadavia, en febrero del 2015, hay un incidente y me llama la mamá de las nenas y ahí me comunica, que una de ellas había sido abusada entre 1999 y 2001. Ahí cayó una bomba en mi vida. Primero lo manifestó la más chica y después también le contó la más grande a mi ex mujer. Las dos estaban tratadas hasta que una de

ellas hizo un incidente mucho más grave, tuvo un intento de suicidio. Entonces viendo esa situación grave, estuvo internada en el Hospital Italiano y tuvimos la posibilidad de estar con los profesionales de ese lugar. Volvió a Puerto Madryn, pero no estaban preparadas para hacer la denuncia. Si bien nosotros como padres la queríamos hacer, ellas ya eran mayores de edad, respetamos esa situación. Tenían miedo de denunciar, porque el abusador, el que ahora fue declarado culpable, había sido Jefe de la Policía. También fue diputado provincial. Con el tiempo y la ayuda de los terapeutas, por eso es importante la ayuda de psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, se animaron en el 2017 a hacer la denuncia en la Fiscalía de Puerto Madryn”.

“ESTE ASESINO LES DESTRUYO EL CAMINO”

Murúa continuó con el crudo relato: “De hecho yo estando siempre afuera de Puerto Madryn dirigiendo, cuando hacen la denuncia uno las vio más fuerte, con más ánimo para poder enfrentar esa situación. Resalto lo de la Fiscal de Puerto Madryn, Alejandra Hernández, que con una valentía enorme siguió adelante y sin ello no se llegaba al juicio o a la condena que le será imputado”.

“Ella -continuó- se apoyó en la Ley Piazza (sobre plazos de prescripción del abuso sexual). Fue de mucha ayuda Roberto Piazza (diseñador de modas) quien apoyó mucho a mis hijas. Y apoyado en la Ley que se refiere a él, se pudo hacer el juicio. Ellos se apoyaban en la prescripción. Cuando se inició el juicio él quería una aprobation, entonces más nos dimos cuenta ahí que se podía llegar a un juicio oral, como se llegó. Veíamos que no tenía argumentos sólidos para escapar de esta aberración. Estos individuos se apoyan en la debilidad que mis hijas que en ese momento tenían 10 y 11 años. En el 2017 comenzó el juicio y hoy (por ayer) fue declarado culpable y el 31 de agosto será condenado”.

Murúa agregó que “seguiremos vigilando porque estos asesinos destruyeron todo el camino por delante a mis hijas. Aquí es donde voy a relatar sentimientos que uno como padre tiene de dolor, de sufrimiento, nada comparado se compara con el sufrimiento de mis hijas, ni de la madre, fueron estafadas en la vida. Me preguntaba cómo prevenirse de un abusador o un violador. Es muy difícil porque la única manera de prevenirlo es teniendo una familia fuerte con chicos que tengan a mamá y papá siempre, con mucho diálogo con los padres. Por supuesto que cuando se está en edad infantil es difícil tener un diálogo fluido con los chicos, pero si controlar, preguntar. Hay que estar alertas. No es necesario que estén juntos, si es necesario preguntar, charlar con los hijos, estar pendientes de los pediatras. Jamás nos dimos cuenta. Yo pensaba que era un gran padre del corazón, nunca pensé en la monstruosidad que mis hijas sufrieron, en el monstruo que tenían en la casa (por el abusador que convivió 3 años). El las tocaba, el tocamiento como dicen en la justicia, de las partes íntimas, de una manera aberrante. De llamarlas a la cama, de jugar. No tiene calificativo, son perversos y buscan seducir donde hay una grieta. Si me preguntan qué diálogo tuve yo, digo ninguno, por eso digo dialoguen. Yo me ocupé de mi carrera como entrenador, pensé en mi trabajo. No alcanza con mandar dinero o comida. Ahora ya es tarde, porque la vida de mis hijas está arruinada, ya no tienen más una vida normal. Son seres que emocionalmente están rotos. Solamente viven con una gran ayuda terapéutica y con siete u ocho pastillas diarias para vivir. Pastillas para dormir y pastillas para levantarse. No es vida. Es respirar nada más. Muchas veces me dijeron que no tenían ganas de seguir viviendo. Muchas veces al verlas así pensé en hacer justicia por mano propia. Ellas en crisis me decían verdades que son crueles, como por ejemplo te dedicaste al fútbol toda la vida pedazo de hijo de p…. O nunca estuvieron conmigo. O me llevaste a vivir con esa lacra (por la ex exposa). Nunca se dieron cuenta. Tienen la vida muerta, les cuesta pensar, estudiar, trabajar. Yo todo los domingos entro en pánico, mi profesión me ayudó a poder sobrellevar esto. El abuso te lleva a tener frustraciones y tristeza y te lleva a la depresión”.

UNA LUZ ANTE TANTA OSCURIDAD

Murúa expresa una esperanza en relación a sus hijas. “Una de ellas me dijo quedate tranquilo que ahora tengo ganas de vivir, no me voy a quitar la vida. Fue mi mayor felicidad. Intentan salir, pero hay que ayudarlas, hay que buscar justicia y hay que meterlos preso. Esta aberración no quedó en vano. Nunca estuve solo jugadores, técnicos, presidentes de clubes, periodistas, me ayudaron para que se haga justicia”. Las hijas de Murúa esperaron 20 años por justicia. Finalmente llegó.

Fuente: EL DIARIO de Paraná

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