Deporte y solidaridad: en cada experiencia, una enseñanza nueva

El deporte acompaña y se moviliza por los que más lo necesitan. Joselina Bitar, Carolina Berchin y Evangelina Cacciabue encabezan la movida de las ollas populares y comidas solidarias para ayudar a aquellos que menos tienen a través de alimentos, juguetes, golosinas y todo lo que sume para colaborar. También participa en ello la Agrupación Suma de Voluntades.

Tras una de las primeras experiencias en el barrio del Volcadero, Joselina, jugadora de rugby del Paraná Rowing Club contó cómo nació esta iniciativa y su visión respecto a la situación que viven las personas allí. “La idea surgió porque en nuestro trabajo nos toca visitar muchos lugares de asentamiento. En este caso fuimos al Volcadero y nos encariñamos mucho con la gente, con el “Oreja” que es el referente de ahí (Roberto Gómez); él es el que cocina para el barrio porque en cada lugar tienen un referente”, comenzó. “Realmente vimos la necesidad, la pobreza y que a veces la gente ahí come de la basura. Lo ví, tengo hasta fotos de eso. Ese día me fui llorando porque me causó demasiada impotencia”.

Por Antonella Toso Gemelli

Respecto de quienes participan en la iniciativa, Bitar explicó que los equipos tanto de futsal como de rugby de la ciudad se unieron para llevarla adelante. “Las chicas de futsal de Deportivo Máquina se encargaban de la comida, todo lo que era necesario para el guiso y las de rugby de Rowing de conseguir todo lo que era golosinas, juguetes y otras cosas para poder llevarles. Ahora tenemos pensado ir a otros lugares también, ir rotando. Nos encariñamos mucho con el Volcadero porque vimos su realidad así que estamos apostando a seguir haciéndolo en otros lugares, conseguir donaciones y al que quiera ayudarnos con ellas, será siempre bienvenido.”

Asimismo, planteó la posibilidad de darles a los chicos algo diferente que ellos puedan disfrutar. “Nos surgió la idea de conseguir donaciones e ir y cocinarles algo, primero hicimos un guiso. Ahora queremos hacerles algo que ellos casi nunca comen, por ejemplo, unas milanesas con papas fritas. Porque guiso capaz comen cinco días de los siete de la semana entonces queremos hacerles algo distinto”.

“Una de las cosas que nos llamó la atención fue la carita de los nenes cuando recibían su bolsita de caramelos. Nosotras le dábamos la porción de comida y la bolsita de caramelos. Ahí no es que no hay comida, ellos tienen su referente que justamente se ocupa de que siempre tengan para comer algo. Nosotras fuimos a cocinarles y él nos ayudó. Pero la carita de los nenes fue increíble”, contó conmocionada la jugadora de rugby.

En relación a quienes está dirigida la comida solidaria, comentó que “había personas mayores y menores. Iba un grupo de familia que llevaba su tupper, les preguntábamos cuántos eran y les dábamos la cantidad de porciones que necesitaban y dependiendo la cantidad de nenes, la cantidad de bolsitas de caramelos”.

La próxima vez se llevará a cabo en el barrio Villa María el 26 de septiembre y para colaborar con dicha iniciativa se pueden comunicar con la entrevistada a través de su teléfono personal (3434645558), con Evangelina Cacciabue (3435020382) o por las redes de los equipos (Deportivo Máquina y Rugby Rowing).

Para concluir, Joselina Bitar reflexionó acerca de la vivencia. “Fue una experiencia linda, te deja a pensar muchas otras cosas de la vida. Ví una realidad muy cruel, muy triste que no conocía. Ese día que fui al corazón del Volcadero, me fuí llorando de tristeza porque no puedo creer que en tan pocas cuadras haya tantas realidades distintas. Ahí, a pocas cuadras hay otra realidad, otro mundo, otro barrios, otra cosa. Todo esto nos movilizó muchísimo a nivel personas, nos hizo replantearnos a ser un poco más empáticos por el otro y pensar que no todos podemos tener lo mismo”.

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