“Muchos perdieron el entusiasmo que tenían”

Walter Romero tiene su emprendimiento personal en la esquina de 3 de Febrero y Vucetich, en el corazón de barrio Villa Sarmiento. Al igual que el resto de sus colegas, el profe se las rebuscó para subsistir durante la extensa cuarentena.

En dialogo con Noticias a Diario, el profesor de educación física y entrenador personal, marcó lo que le tocó vivir.

En el comienzo de la charla hizo hincapié en la gente y como ha reaccionado con todo esto, que ha sido tan cambiante. “La gente estaba muy contenta en agosto cuando se reiniciaron las actividades. Los días previos se notaba la ansiedad por volver a entrenar. Todos los días preguntaban cuando se podía volver y demás. La reapertura fue muy buena, pero lamentablemente llegó el descontento cuando tuvimos que volver a cerrar. Nosotros no podíamos hacer nada, sin poder brindar herramientas, solo nos quedaban los entrenamientos virtuales y el asesoramiento on line, fue una pena porque estaba muy enchufada la gente. Creo que muchos perdieron ese entusiasmo que tenían”, comenzó diciendo.

PROTOCOLOS

En relación a los cuidados que se llevaron adelante, Walter marcó: “Los protocolos fueron desde el principio completos y rigurosos. Me parece muy bien que se trabaje en la prevención. Creo que desde las diferentes instituciones fuimos muy responsables y cumplimos punto por punto, sobre todo para cuidar la salud de las personas y demostrar que los gimnasios son seguros”.

“La gente respondió muy bien, fueron muy consientes. Nosotros tratamos de crear conciencia en nuestros alumnos antes de las clases, durante y después también, pidiendo que cumplan con ciertas pautas, que esto es serio y que nos está pasando a todos. Hay que tener mucha precaución y tenemos que evitar relajarnos, por más que en el sector no hay contagios”, aseguró Romero, que se nota activo en su segunda reapertura, tras la nueva habilitación del gobierno municipal.

IMPOTENCIA

Estaban enchufados cuando habían comenzado a trabajar en agosto nuevamente. Así se evidenció en cada gimnasio, pero cuando tuvieron que volver a cerrar todo se complicó más. “Nos generó mucha impotencia tener que volver a cerrar. Estábamos súper enchufados y nos cortaron la continuidad. Estábamos apostando a cosas nuevas, organizados para recuperar el tiempo perdido y de golpe hay que volver de cero. Es una desgracia esto, pero lamentablemente escapan a nosotros y tenemos que agachar la cabeza y ver cómo seguir. Tenemos que reinventarnos constantemente, meternos en otros rubros para poder subsistir”, aseguró el joven profe.

Sobre cómo vivieron el tiempo que estuvieron cerrados, el WR comentó: “Se pasaron meses muy feos para este rubro, obviamente que nos somos los únicos que tuvimos que atravesar por esto. Particularmente estábamos atados de pies y manos, porque nos cerraron las puertas de los locales de entrenamiento y tampoco podíamos salir a hacer actividades en domicilios particulares, debido al aislamiento. Tampoco se podía entrenar al aire libre, en las plazas, en los parques, estábamos acorralados por todos lados”.

A ENDEUDARSE

“Tuvimos que subsistir como podíamos. Pidiendo créditos, con ayuda de la gente, muchos nos acompañaron desde los trabajos virtuales. Muchos obviamente no estaban conformes con las clases virtuales, el clima del gimnasio es diferente y siempre tratamos de brindar un servicio con el debido acompañamiento. Algunos apostar a seguir con nosotros y otros a entrenarse solos con personas que rebalsan en las redes sociales. Muchos de estos no son personas capacitas y se pueden considerar personal de salud, ni siquiera son docentes de algún área, sino que son conocidos y se ponen a realizar ejercicios en vivo y la gente se suma a ellos, con todos los riesgos que terminan generando y además metiéndose en los trabajos de otros”, aseguró Walter, mostrándose muy ofuscado con los influencers que a través de diferentes plataformas comenzaron a gestar como docentes, sin tener conocimiento profundo de la materia y las posibles consecuencias que puede generar un mal entrenamiento.

En referencia a cómo se las arreglaron para seguir en píe, Romero indicó: “Se hizo muy difícil subsistir. Pensamos que era algo a corto plazo, jamás pensamos que íbamos a estar tanto tiempo sin poder abrir. Muchos pedimos créditos para pagar alquileres o empleados. Otros cerraron sus puertas, muchos lamentablemente por esta situación ya no volverán a abrir. Es una situación muy triste, de la cual algunos obviamente sacan ventajas”, para luego agregar que: “En lo personal tuve que mutar. Comencé a vender elementos para el entrenamiento deportivo. Siempre hay gente que da una mano y ayuda”.

SENSACIONES AMBIGUAS

Sobre las impresiones que genera volver a abrir las puertas, Walter confesó:“Muy contento de poder volver a abrir. De brindar el servicio a la gente y disfrutar de lo que tanto nos gusta. Por otro lado amargado, porque muchos piensan que se puede volver otra vez atrás, que nos puedan volver a cerrar. Piensan en que van a pagar la cuota y si nos hacen cerrar pierden dinero. Es un tema complicado, nadie sabe si nos van a hacer volver para atrás, hay mucha incertidumbre”.

“Tenemos que buscarle la vuelta, ofrecer promociones, incentivar a la gente a que se mueva, que haga actividad. Personalmente intento ser positivo, esto en algún momento se va a cortar, vamos a volver a la normalidad y quedará como una anécdota”, terminó diciendo que con alegría y optimismo, a pesar de todo, reabrió sus puertas este lunes y espera no tener que volver a cerrar.

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