“Hoy existe un fútbol muy agresivo y por momentos amarrete”

Como jugador brilló en Unión de Santa Fe y el Málaga de España. Como coordinador de inferiores trabajó en Boca Juniors y Patronato. Miles de anécdotas rodean al ex marcador lateral izquierdo. De Diego Maradona a Carlos Tévez. El defensor que en los 80 fue elegido el mejor jugador de la Liga Española.

Ezequiel Re

En Recreo Sur está su vida. Allí, Oscar Sabino Regenhardt, nació el 22 de marzo de 1956 y allí vive rodeado de su familia. A la vera de la Ruta Nacional 11 se erige el Complejo de Fútbol 5 que lleva de nombre su apodo “Choclo”. Es un espacio verde en la que a un costado se mantiene en pie la casa paterna de estilo colonia y a un poco más allá la vivienda que habita actualmente. El living da a la ruta donde espía el ir y venir de los días a la espera de volver a la acción formando jugadores. En una repisa descansan los recuerdos de Oscar. Como jugador con el trofeo ganado en España por ser el mejor de la temporada 83/84 o realizándole marca personal a Diego Maradona con la camiseta de su club Unión de Santa Fe. Ya más en el tiempo como DT de inferiores de Boca junto a Carlos Tévez, Paul Fernández o Fernando Gago. Regenhardt sale a escena y desafía las preguntas de Análisis. Frontal como pocos habla de Boca Juniors, de su paso por Patronato y la realidad del fútbol argentino.

-Más allá del fútbol que te llevó y te trajo de aquí para allá, siempre volvés a Recreo.

-Sigo viviendo en Recreo Sur, donde me crié. Hice los primeros pasos futbolísticos en el Club Atlético La Perla del Oeste, que hoy es uno de los mejores de la Liga Santafesina producto de un gran trabajo, fruto de un gran esfuerzo y seriedad. Yo jugaba en los torneos con gente mayor, me vieron y me llevaron a las inferiores de Unión donde hice toda mi carrera. Llegué a jugar en Primera, me mantuve, me sostuve que es lo más difícil. En esas épocas era difícil llegar a Europa y más siendo defensor y de un club chico. Pero tuve la gran fortuna de que en un torneo que fuimos con Unión quedara como el mejor jugador. Estaba el técnico del Málaga de España que me quiso y allá fui. 

-¿Luego?

-Como técnico empecé a trabajar en una escuelita de futbol justamente en La Perla del Oeste, donde no había fútbol, no había canchas, no había nada. Se logró que el club tenga fútbol, es decir otra actividad, porque había bochas nomás. Después empecé mi carrera como técnico en Atlético Sastre. Ahí estuve cinco años donde Abel Almada, que trabajaba con Jorge Griffa, me lleva a las inferiores de Boca Juniors. Allí estuve 17 años trabajando. En el 2012, por una cuestión política, me tengo que ir del club y aparece Patronato de Paraná. A los dos días que regresé a Recreo me contactó el presidente en ese entonces (José Gómez), tuvimos una reunión con su directiva y ahí trabajé 5 años. Hicimos una tarea muy buena en todos los términos y dejamos una estructura para que hoy Patronato pueda continuar el proyecto. A mí me vino a buscar Nicolás Burdisso (manager) para que vuelva a Boca para rearmar las divisiones inferiores. Estaban un poco caídas en el sentido que se había dejado la búsqueda de jugadores. La materia prima es fundamental para el trabajo. En 2018 vimos 44.000 chicos. Después pasó lo que pasó. A finales de 2019 otra vez por cuestiones políticas tuve que dejar el cargo pero (Jorge) Ameal (presidente electo) me dijo que no que me vaya del club y bueno, sigo perteneciendo a Boca sin tener ningún cargo en este momento. Veremos en diciembre qué ocurre.

-¿Y qué te gustaría a vos? ¿Volver a Boca,  escuchar ofertas de Patronato por ejemplo? ¿Del exterior?

-Seguramente que podría volver a Patronato, obviamente si hay un proyecto serio. No nos quedemos con lo que uno hizo. A mí me parece que el proyecto tiene que tener un fin en algún momento, y ese fin tiene que ser con la venta del jugador; luego de haber debutado, luego de haber sido jerarquizado. La formación del jugador termina cuando está compitiendo y después en la proyección a un futuro en otro club y si puede ser el exterior directamente mucho mejor porque no hay intermediarios. Si vos tenes los contactos, cosa que gracias a Dios los tengo, se puede llegar a lograr.

“VENDIMOS POR 300 MILLONES DE EUROS”

-Alrededor de un jugador, ¿hay una puja entre el cuerpo técnico de Primera División y los formadores de jugadores de inferiores que piden pista en el profesionalismo?

-Hay muchas cosas, están metidos intereses que hacen que no debuten los chicos. Pero un chico que sale de la Cuarta División y va a un plantel de Primera primero tiene que pasar por un proceso.

Si tiene proyección lo vas subiendo.  Obviamente vos formas una Reserva,  prácticamente un Selectivo. Ese Selectivo seguramente va tener roce con la Primera División durante la semana. De ahí vas sacando uno o dos jugadores hasta que logras tener  15 pibes trabajando con la Primera División. Lógico que de esos 15 no van a llegar todos pero a lo mejor llegan tres y los vas cambiando. Es una escalera, cuando vos seguís la búsqueda del jugador de chiquito y lo vas llevando, llega un momento que vas a tener cantidades de chicos que van saliendo de inferiores.  Lo hicimos con Carlos Bianchi entrenador en la época de Griffa. Bianchi en Boca tuvo 25 jugadores trabajando con él durante año y medio y después de un clásico en Mar del Plata donde le ganan a River y lo echan a Ramón Díaz, él cambió la forma de pensar sobre los pibes de inferiores. Les abrió la puerta a los chicos y ahí empezaron a surgir jugadores. Boca en esos tiempos vendió futbolistas por 300 millones de euros.  

 -¿Te animas a formar un equipo con jugadores que surgieron de las inferiores de Boca durante tu gestión?

-En el arco Wilfredo Caballero (de Santa Elena), Leandro Marin, El Pampa Calvo, Fabricio Coloccini y Pablo Alvarez; Cristian Erbes, Fernando Gago y Cristian Giménez; Alfredo Moreno, Julio Marchant y Nicolás Blandi.  Está Héctor Bracamonte… Podemos estar hasta mañana… Me estoy olvidando de Facundo Roncaglia, Ever Banega el “5” del Sevilla ahora en Arabia, Pol Fernández. Una serie de jugadores de alto nivel, y otra serie de jugadores que están un escaloncito más abajo, pero todos con un nivel de Primera División.

-El delantero Luis Vásquez es de Recreo, llegó a Patronato, club que lo vendió a Boca. ¿También fue ojo tuyo?

-Sí, lo llevé de acá. Ese chico venía de la Segunda División de la Liga Santafesina y lo sumamos a Patronato. Obviamente que no es el jugador que es hoy y hubo un trabajo que lo hicieron los técnicos, los profes y todos. Fue creciendo a partir de tener competición en AFA. Te imaginas, segunda división de la Liga y de repente lo pones a jugar en Primera… El ritmo es otro, desconocen todo, pero tienen un proceso. Nosotros no pensamos en ganar el partido, nosotros lo que pensamos es en la formación del jugador. En Patronato año tras año se fue mejorando y mejorando. Y si vos ves hoy una Reserva de Patronato juega de igual a igual a con Boca o River. Es más les ha ganado. Entones quiere decir de que ahí está el trabajo y la formación. La competición te da el emparejamiento a la hora de jugar, pero claro de Reserva tiene que venir el salto a Primera. ¿Cómo haces ese salto? Y llevándolos a entrenar con Primera. A entrenar, no a jugar. Un tiempo en el cual vas conociendo los compañeros, vas conociendo cómo se maneja el vestuario, vas conociendo cómo se maneja un viaje, el respeto hacia el jugador de Primera.  Todo esto es proceso formativo y todo eso, en algún momento te da el fruto. Luisito creció rápido, se lo comento a Burdisso y lo mandó a seguir en los partidos de Reserva de Patronato. Mandaba siempre una persona distinta, y las tres personas que fueron a verlo coincidieron en los informes  y se decidieron a comprarlo.

-¿En Patronato cree que se sigue con el proyecto de inferiores iniciado por vos, más allá del Covid 19?

-Sinceramente no lo sé. Ojalá lo sigan,  porque si no se sigue eso está perdido. Hay cinco puntos de los cuales vos tenes que tener en claro desde la captación hasta la proyección del jugador. Son puntos muy importantes. Primero detectas, después captas, formas, promocionas y finalmente los subís a Primera.  Esos cinco puntos tienen un valor jerarquizado y si vos no seguís esos pasos, no seguís buscando, viendo, detectando, estás perdido.  Es la manera de captar la materia prima.  

-Tu pierna fuerte es la derecha, pero jugaste siempre de marcador lateral izquierdo. ¿Por qué?

-Se dio la posibilidad de que jugara ahí y te digo, se me hacía más fácil después de tanto trabajarlo. Ya es como que era zurdo, era mejor, tenía mejor cierre, mejor panorama, porque cerraba con la derecha. No necesitaba tanto, yo no era de proyectarme. En Unión pasaba Hugo López y yo me quedaba siempre. Entonces siempre estábamos con tres en defensa. Se me hacía mejor estar del izquierdo que del derecho.

-De Unión uno recuerda la final del Nacional que jugaron en 1979 contra River.  Empataron los dos partidos (1 a 1 y 0 a 0) pero el gol de visitante del Millonario le dio el título. ¿Ese fue el mejor momento que viviste en el Tatengue?

Sí, fue el mejor momento.  Ya en 1978 se venía demostrando que había muy buenos jugadores y que el grupo pese a que era corto, estaba para algo más. Nos faltó un plus en el 78 y en el 79 llegamos a la final. Para mí nos faltó suerte porque quién puede decir que no existe la suerte en el fútbol. La suerte existe porque hay muchas situaciones en la cual por un poquito no fuiste campeón. Hoy los partidos difíciles, los parejos, se definen en una pelota parada, un error del contrario, en una cosa muy finita.

-¿Duele más perder una final empatando dos partidos y que se defina por diferencia de gol o si hubiesen perdido 1 a 0, 2 a 0, habrían quedado sin tanto debate, e incluso aceptando el resultado?

-A partir de esa final se cambió la Regla del Juego. Porque no era justo, tendríamos que haber definido por penales o un tercer partido… Pero bueno, ya está. La Regla era así en ese momento y se respetó, por suerte se cambió. El fútbol tiene que seguir cambiando. Hoy existe un fútbol muy agresivo y por momentos amarrete. Hay que cambiar eso. Los árbitros no tienen que ser tan permisivos, y me parece que el VAR va a ser peor que de lo que hay,  porque va haber muchísimos conflictos a través de esta tecnología.

-Pero a veces ayuda el VAR.

-Para algunas cosas es importante, para otras no. El VAR no lo tiene que manejar el árbitro, como en otros deportes lo tiene que pedir el jugador, para sacarse dudas. Creíamos que con el VAR se iban a solucionar muchas cosas y yo veo que al contrario.  En Europa hoy los jugadores protestan, cosa que no pasaba antes y se jugaba con mayor dinámica. Había continuidad del partido, no se paraba nunca. Hoy se para una barbaridad, y están dos tres minutos parados viendo la jugada. Dan de 8 a 10  minutos de descuento. A mí me parece una desproporción.  

-En un momento que no eran comunes las transferencias a Europa y menos de un defensor, fuiste al Málaga a Europa ¿Cómo fue esa historia?

-En 1981 fuimos a un torneo con Unión (Marruecos) y derrotamos al Málaga de España. La final se la ganamos a Talleres de Córdoba. Yo jugué de volante, marcaba siempre al 10 contrario, pero me soltaba un poco más.  Anduve muy bien y me dieron el trofeo al mejor jugador del Torneo. Ahí el Málaga empezó a la negociación. El primer año Unión pide una fortuna y no se dio. Al otro año, 1982, el país estaba hecho un desastre en lo económico. Unión estaba acorralado, bajó las pretensiones y el Málaga me compró. Estuve cuatro temporadas ahí.

-Y te fue bien.

-En la temporada 83/84 quedé como mejor jugador de la Liga Española, mejor extranjero, gané todo ese año. Fue una cosa increíble.

-Te adaptaste rápido además.

-Muy rápido. La verdad que me sentí muy bien y además tenía el apoyo del técnico que era el que me había visto y el que me pidió. Era una ventaja.

MARADONA, TRES VECES

-¿Cuántas veces enfrentaste a Maradona en Argentina?

-Tres veces. Dos cuando estaba en  Argentinos Juniors. Después vino a Santa Fe en 1981 con Boca Juniors.  Le ganamos 2 a 0 por el Torneo Metropolitano que luego ganarían.

-¿Cómo fueron esos duelos?

-Cuando recibimos a Boca, yo jugando para Unión una hora y media antes del partido me entero que iba a ser la marca personal de Diego. En el vestuario dan la formación y no decían quien iba de 8. ´El 8 va a jugar un partido aparte´, dijo el técnico (Carmelo Faraone). El 8 era yo y tenía que seguirlo a Maradona por toda la cancha.  Yo no sabía para dónde agarrar, si disparar o no, porque el Diego era como (Leonel) Messi en su mejor momento. Y entré a pensar de qué manera marcarlo, en no dejarlo dar vuelta. Pensé encimarlo. También pensé en una táctica que fue psicológica y dio resultado. Yo ya lo conocía y me había regalado la camiseta cuando jugaba en Argentinos Juniors. Cuando entra a la cancha (estadio 15 de Abril) le digo: ´Mirá Diego me mandaron hacerte la personal, te voy a cargosear, no te voy a romper ni mucho menos, pero olvídate te voy a seguir hasta debajo de la cama. Al talentoso que le digan eso lo fastidia y ya lo fastidié. No le dejé tocar la pelota, lo anticipaba, lo agarraba, no lo dejé girar, no agarró una. Si él giraba olvídate, no lo agarras más.  

-Y sin tocarlo prácticamente

-Le ponía la mano, lo empujaba, pero pegarle no. Y después nos encontramos, en el 82/83 en Málaga cuando Diego jugaba para el Barcelona. Recordaba ese partido con Unión y bromeó. Me dijo: `¿Hasta acá me vas a seguir?’.  

-¿Y ese partido lo hiciste personal también?

-No, ese no.

-¿Lo viste distinto a Maradona cuando jugaba en relación a lo que mostró en el Barcelona y lo que vivió en Argentina?

El fútbol de Argentina era distinto al de España, tenía otra dinámica, y Diego se fue adaptando. Vos fíjate que después en Nápoles fue imparable, pero en el Barcelona tuvo la lesión, le pegaban mucho… en ese momento en España se pegaba muchísimo, era muy fuerte. Es como el futbol argentino de hoy, y la verdad que le costó la adaptación al principio porque te encimaban mucho.

-Muchos jugadores cuando empiezan a plantear el retiro vuelven al lugar origen. Tu caso se da distinto porque profesionalmente te despediste en Independiente de Medellín, Colombia. 

-Yo vuelvo a Unión de Santa Fe (1986) y era una cosa de locos. Estuve un año y si cobré tres veces era mucho. Me acuerdo que mi amigo Mario Eduardo Alberto (compañero de equipo fallecido, con paso fugaz por Atlético Paraná), me había adelantado la situación. El panorama nos sacaba las ganas de seguir, no cobrábamos, éramos un desastre. Era problema tras problema y así casi nos vamos al descenso. En 1987 me fui a Medellín porque no quería saber más nada. No se podía estar, era insoportable.  No cobrabas, te puteaba la hinchada y te apretaban. Había regresado de España con toda la ilusión del mundo, volver a mi club y resulta que mi club era un desastre. Fue una decepción  muy grande. En Independiente Medellín estuve un año prácticamente y volví. Luego pasé por  Atlético de Tucumán, jugué un partido amistoso y firmé contrato. Allí viene una persona, me dice que había que rever los números. Tomé el contrato, lo rompí y me vine a casa.

-¿Qué edad tenías?

-Treinta y tres años.

-Y sin lesiones prácticamente.

-No, después jugué regionales en Atlético Baradero, Defensores de Formosa. Lindos momentos. Había allí otra mentalidad, ya, nadie te apretaba. Más libertad.  

-¿Es una materia pendiente dirigir Primera División?

-No, no me gusta dirigir Primera. Tuve ofrecimientos pero no, nunca quise dirigir, me gusta la formación desde que estaba en Málaga que hice el primer año de técnico de infantiles. Me dieron el carnet allá en España. Luego completé en Santa Fe.

-Cómo ves hoy el panorama del fútbol argentino, tanto Primera División como formativas…

-Y es como el país. No se definen. Cambian los torneos, las fechas. Osea tapan agujeros. No hay un proyecto serio a largo plazo. Lo mismo digo con los juveniles. Yo puedo hablar más de la parte juvenil, que es lo que realmente se hacer y digo que los clubes hacen cosas a medias. Un poco por obligación, porque AFA te obliga a tener división inferiores. Pero no se dan cuenta que si vos trabajas bien y vos invertís, no gastas, justamente invertís en inferiores, en infraestructura y demás. En un período de 5/6 años te va a dar dividendos y te va dar buenos frutos. Entonces digo que no es lo mismo cambiar todos los años siete, ocho jugadores, que no son tuyos, que se van.  Traes jugadores que a lo mejor no le rindieron al club pero hay que pagarles igual. Entonces por qué en lugar de gastar en ocho jugadores, no gastamos en seis y el resto de la plata la volcas a inferiores. Eso tiene que ver directamente con la formación, mejorar las canchas para que el chico se entrene en velocidad y dinámica. En una cancha mala no podes. Ya tenés que tener una cancha sintética porque te mejora la dinámica, los pases filtrados, la velocidad que lleva la pelota. Es un punto importantísimo.  

-Y el césped sintético está cambiando la realidad del fútbol.

El mejor recuerdo. Con el trofeo de plata por haber sido elegido el mejor jugador de la Liga Española temporada 83/84.

-Tuve la suerte de recorrer gran parte de Europa, y de Asia, gracias a Boca Juniors. Todos tienen una o dos canchas sintéticas. Acá en Argentina la tienen River, Boca,  Independiente, Racing… Recuperas trabajos en días de lluvia, y no rompes la cancha de césped que cuesta una fortuna mantenerla. Rotas entrenamientos en pasto, tenés otra opción.  A la larga generas una gran diferencia económica teniendo una cancha sintética.

-¿Por qué el apodo Choclo?

-En inferiores de Unión, porque tenía el pelo rubio y largo. Ahora sería imposible el apodo (risas).

-Tenés una foto con Carlos Tévez, ¿qué podes decir de él?

-Carlitos está bien físicamente. Siempre lo estuvo.  Hay veces que aparece mejor y hay veces que aparece peor. El año que me tocó estar el club la Primera División la dirigía (Gustavo ) Alfaro. Yo lo veía muy bien sinceramente. Hubo partidos que no se por qué no jugó. Pero yo lo veía siempre bien, entrenando excelente. Es un profesional tremendo. Recuerdo que en inferiores era el único jugador de  que jugaba con doble canillera, adelante y atrás. Le pegaba más atrás de los gemelos que adelante, porque él era 9, siempre fue 9. Yo escucho ahora que dicen que Franco Soldano no rinde en Boca. Pero él hace un trabajo sucio, pero lo putea todo el Mundo. Pero el que entra al área es Carlitos, y Soldano se tira afuera para abrirle el hueco a Tévez.  A veces es difícil explicar todo este tipo de cosas. En Unión Soldano jugaba de 9 sí, pero el juego tenía otra característica. No es el 9 de área, es el 9 delantero no goleador.  

-¿Con Juan Román Riquelme actual manager de Boca nunca charlaste?

-Si como no, teníamos una relación excelente, pese que él siempre fue una persona muy cerrada, media parca, que tenía su gente, sus amigos. Con Román siempre nos hemos tratado bien. Me sorprendió que no me haya llamado cuando llego a Boca y tomó conmigo  la decisión que tomó de que no iba a seguir en el cargo de coordinador de inferiores…

-¿Crees que Riquelme generó una grieta en Boca?

-No, yo de eso no quiero hablar, déjalo ya está… No sé si la generó o no, la verdad no sé…

-¿Llevas los números de jugadores que formaste?

-Sí, tengo todo el listado de la cantidad de jugadores. Serán como 160. Ellos no me deben nada. Hemos sacado dos o tres de selección Nacional con Boca, formando pibes…  Muchísimos no han tenido la relevancia por nombre pero son jugadores completos, como Omar Pérez. Fue uno de mis mejores jugadores, con mucho talento.

Cabeceaba como ninguno, se suspendía en el aire.  

-¿Qué es lo que le falto como para el golpe final?

-Y él muy tempranamente, tuvo problemas de rodilla. El mismo problema que tuvo Sebastián Battaglia. Tuvo que dejar de jugar acá y se fue a Colombia y encontró un técnico que lo bancaba. Entrenaba el 40% y seguía jugando. Le decían la renga, no por nada…

“No  sirve cambiar de coordinador cada año”

-Llegó Jorge Ameal a la presidencia de Boca y hubo un cambio abrupto en la coordinación de divisiones inferiores. ¿Cómo lo tomaste?

-Eso no sirve, cambiar de coordinador cada año o cada dos años, no te garantiza nada. A ver yo tengo una idea, viene otro con otra idea y mañana viene otro con otra idea. Quizás gente que no conoce lo que se hizo. Particularmente cuando me tocó entrar yo no eché a nadie, dejé todas las personas que estaban, hicimos reuniones, mejoramos la calidad de compartir momentos, y empezamos a tirar todos parejos. Primero tenés que escuchar qué dice el que está y todos los que estaban me decían que se había dejado de buscar el jugador. Pero no solamente el jugador juvenil, sino el infantil que es donde vos formas la base sólida y grande. Cuando volvimos pusimos cinco personas para empezar a trabajar lo que sería búsqueda en el conurbano de Buenos Aires de chicos 2007/2008 e hicimos pruebas que vinieron de todas partes del país. Captamos, algunos de esos chicos, que se venían con los padres a vivir a Buenos Aires por equis motivo y otros fuimos rotándolos. Boca le pagaba el pasaje al padre/madre con el chico, se le daba dónde dormir, dónde comer. Jugaba, venía y se volvía a su lugar de origen, así por unos dos meses. Es la manera de captar. Ese trabajo hicimos con infantiles, donde vimos una cantidad 15.000 a 20.000 chicos. Juveniles vimos 44.000. Dejamos una lista de 43 jugadores que eran para firmar. El jugador que va a Boca tiene que tener un poquito más de elite. No es lo mismo un jugador que va a Boca/River que el que va a Patronato. El escudo ya pesa y la calidad disminuye para los equipos más chicos. Es así.

“Unión cambió tres coordinadores de inferiores en 2 años, una locura.”

-Siendo que surgiste en Unión, ¿por qué nunca se dio la posibilidad de trabajar en el club?

-Tuve dos conversaciones. Una con el presidente del club (Luis) Spahn y luego otra con tres dirigentes en diciembre del año pasado. En la primera yo estaba trabajando en Boca y me iba muy bien. Yo no podía dejar allí para venirme a Santa Fe. Y el año pasado, cuando surge todo este tema del cambio de autoridades en Boca, me vienen a ver acá a mi casa. Me dicen que este era el momento y demás. Fueron tres personas de la subcomisión de fútbol. Pero quedó en la nada, nunca más me llamaron. Es más, yo los llamé a ellos para saber qué pensaban y no me supieron decir. Me insinuaron que cuando el tema llegaba arriba (a la comisión directiva) no había una decisión tomada. Entonces dije ´bueno basta, no sigo más. ¿Para qué?´.  Unión cambió tres coordinadores de divisiones inferiores en dos años. Una locura.  

En el Complejo de Fútbol 5 de su propiedad en Recreo Sur a la espera del regreso a las canchas para seguir formando futbolistas.

La ficha

Nombre y apellido: Oscar Sabino Regenhardt.

Fecha de nacimiento: 22 de marzo de 1956.

Lugar: Recreo Sur (Santa Fe).

Trayectoria como jugador: Unión de Santa Fe (1974-1982, 1986-1987), Málaga de España (1982-1986), Independiente de Medellín (1987-1988).

Trayectoria como DT de inferiores: Boca Juniors (1996-2012, 2018-2019), Patronato (2013-2018).  

RECUADRO 4

Jugadores surgidos de inferiores en Boca

Son más de 160, algunos de ellos son los siguientes:

-Carlos Tévez

-Mauro Boselli

-Lucas Viatri

-Nicolás Blandi

-Wilfredo Caballero

-Facundo Roncaglia

-Fernando Gago

-Paul Fernández

-Juan Sánchez Miño

-Pablo Ledesma

-Nicolás Burdisso

-Iván Furios

-Sebastián Battaglia

-Ever Banegas

FUENTE: Revista Análisis

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