De los oscuros nubarrones a un final optimista

Ganar en Santa Fe, significó para Patronato, dejar una racha adversa de 12 partidos sin ganar. Pero la victoria, se desprende de cambios rotundos en tiempo récord. Y otra vez el Santo pudo pararse.

Ezequiel Re

No ganó un Torneo, no clasificó a ninguna Copa. Sin embargo la victoria del sábado pasado ante Unión de Santa Fe 2 a 1 por la última fecha de la Fase Complementación de la Copa Diego Maradona significó un desahogo importante en Patronato.

En tiempos revueltos dirigenciales por la Asamblea que enfrentará al mítico dirigente Miguel Hollmann con el ídolo de los ascensos Sebastián Bértoli, el fútbol marcó el termómetro de los últimos meses.

Seguidores del ex guardavallas aprovecharon la constante mala racha deportiva para despotricar y pedir cambios por “nuevos” dirigentes. La lista oficialista se mantuvo en silencio, trabajando en algunos aspectos de la entidad pero indudablemente esperando una victoria.

Y esta llegó y no por azar. El viraje fue oportuno.

El proceso acéfalo de resultados de Gustavo Alvarez tuvo un giro que lo puede llevar a pensar que el futuro puede ser prometedor. El interinato de Gabriel Graciani trajo oportunidades para los jugadores surgidos del club y varios la aprovecharon. Luego llegó Iván Delfino al cargo y retomó la vieja y exitosa receta del esquema táctico 4-4-2 pulsando el equilibrio entre “nuevos” y “experimentados”.

Un empate ante el juvenil Lanús ya mostró indicios. Pero frente a Unión, en la última fecha, se pudo ver un esbozo de equipo como hacía mucho tiempo no se veía.

Seguridad en el arco, bloque defensivo sin fisuras, mayor compromiso con el juego y jerarquización individual de valores que venían en baja.

“Un par de gritos y acomodó el equipo”, decían tras la victoria ante el Tatengue. Puede ser que Delfino verbalice su forma de dirigir. Pero además, evidentemente hay un trabajo que ha iniciado y es en la semana. Y que en su incipiente regreso al club deberá profundizar. En su agenda está claro. Punto 1: esquema 4-4-2. Punto 2: Equilibrio entre “nuevos” y “experimentados”. Ahora y por estas horas a trabajar en reforzar líneas, porque el equipo está justo y no le sobra nada. Todo lo contrario, le falta. También es notorio que se deberá trabajar en el aspecto físico.

Patrón terminó mejor de lo que se esperaba. Sacó aire y ahora, tal vez para los críticos de los malos resultados, la postura sea otra. Era la victoria que necesitaba Miguel Hollmann, el presidente, increíblemente cuestionado por un mínimo sector. El Santo está sin déficit y tiene sus sueldos al día. Unico club en el país. Se hizo un gran trabajo en tiempos de pandemia para que las finanzas no se vayan al tacho. Creció en algunas obras y sigue adelante en la élite del fútbol argentino.

La sociedad paranaense, que muchas veces le da la espalda a sus representantes, debería recordar (en términos futbolísticos) los años de regionales.

Hoy está en Primera, y al margen de los resultados (que sí o sí deberán aparecer en el próximo certamen) se fue de Santa Fe sabiendo que Delfino marcó el camino. Y que ese camino ahora hay que seguirlo.

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