“No me arrepiento para nada de cada cosa que hice para jugar”

Nació en Paraná el 20 de mayo de 1979 y se retiró del profesionalismo en 2021 con 41 años. Fue un férreo defensor con experiencia en Primera División A, categorías de ascenso y fútbol suizo y peruano. Con Análisis repasó su vida deportiva, y su incursión actual en el triatlón, previo paso por el karting.     Patronato, club del cuál es hincha, sus proyectos y otros temas analizados en la presente nota.

Ezequiel Re

-¿Te consideras ex jugador o queda el fuego?

-Sí, definitivamente ex jugador. Lo venía analizando porque esto tiene una vida útil, es así. Desde los 35 años me empecé a dar cuenta que esto se venía apagando e iba a tener que dejar de jugar. Estaba preparado, entonces no fue algo que me llegó muy chocante. La pandemia fue como un pre retiro, pero tenía ganas de terminar el campeonato con Olimpo de Bahía Blanca (Federal A). Por las ganas de seguir entrenando y viajar no me costaba seguir, pero estar lejos de la familia me estaba jugando en contra. Pero el apoyo de ellos en esta última locura de ir a Olimpo, fue fundamental.

-¿Por qué locura?

-Por la edad (41 años) y sabiendo que esta vez mi familia ya no me iba a seguir después de andar tanto tiempo para todos lados. Con un hijo adolescente, en una escuela y muy instalado, iba a ser difícil llevarlo. Entonces, lo tomo como que fue una locura, sobre todo, estar entrenando todos los días en el medio de la pandemia para jugar tres meses de campeonato. Fue todo muy loco y el retiro durante la pandemia lo venía analizando y no me agarró una depresión. Lo tomé como algo natural, como un proceso que se terminó y a seguir continuando.

-¿Cómo fue esa transición de jugar y pensar en retirarse?

-Me cruzaba con muchos técnicos. Por ejemplo el Vasco Azconzabal o Fernando Gamboa y me decían: “Qué bien Iván, te felicito”. Cuando me tocó venir a Patronato, que ya tenía casi 36 años, me decían que lo disfrute hasta donde más pueda. Y así también jugadores que se habían retirado. Yo mientras tenía ganas, le metía y lo disfrutaba. Lo procesé, pero me cambió cuando entraba a un estadio, en esa última etapa con Patronato en Primera. Me pegaba entrar a la cancha de Racing, River o Boca y me preguntaba si iba a volver a disfrutar de eso, de ver la gente, sentir la adrenalina de un vestuario. Entonces, en cada cancha que pisaba, trataba de disfrutar todo, tanto en Olimpo como en Patronato.

-En el final de tu trayectoria ya no era una cuestión económica…

-No pasaba por el lado económico, pasaba por sacarme las ganas. Justo me toca volver a Olimpo, un club que me dio mucho y me había ido bien. Hablé con el presidente y enseguida llegamos  a un arreglo. Seguía jugando porque tenía ganas y podía seguir.  Le conté a mi esposa que me habían llamado de Olimpo, me preguntó que iba a hacer, cuando le respondí que lo iba a pensar, se comenzó a reír. Sabía que iba a ir.

-Olimpo tenía un equipo interesante, pero no se dieron los resultados…

-Nos cortó la pandemia y había que poner los pies sobre la tierra y entender que el equipo no estaba en Primera y hay que jugar en canchas diferentes. Y eso, al hincha y a los jugadores les costó, porque es un club grande y estaba la presión de ascender. Creo que el año de transición, a Olimpo le va a venir bien.

-¿Tenés miedo que Patronato pueda decaer y le pase lo mismo o son realidades distintas?

-No me da miedo, pero son alarmas que saltan y siempre hay que mirarlas de reojo. En el fútbol argentino, en un año podes descender dos categorías. Olimpo era un club que estaba ordenado y tenía una estructura muy buena, con instalaciones de Primera División y hoy se encuentra en una categoría que es un cachetazo tanto en lo económico como deportivo. En todo afectó al club.

Pero, sin dudas que Patronato ha pasado por estos momentos difíciles como hoy le toca vivir. Tiene muchos partidos por delante y uno piensa que se va a acomodar.

-Siempre se te vinculó con otras actividades deportivas porque estuviste en el karting, ahora ciclismo y triatlón…

-Son cosas que cuando estaba dedicado 100 por ciento al fútbol, no lo podía hacer. El karting siempre me gustó y arranqué con la locura de poder correr.  Después empecé a andar en bicicleta y entrenar con la escuela de Martín Ornetti y lo disfruté un montón hasta que empecé a correr. Toda la vida quise hacer un triatlón y ahora que estoy entrenando en el gimnasio, aprovecho que tengo tiempo y lo hago. Quiero aprovechar ahora con mi viejo, mis hermanos y amigos que van a verme. Lo disfruto en Paraná.

-¿Buscas resultados o divertirte?

-Al principio, solo quería participar. Luego cuando ves que podes y empezás a conocer el deporte querés mas. Es un ambiente lindo, totalmente diferente del que vengo. El ambiente de las carreras en los fines de semanas es agradable.  Entonces lo disfrutas, pero si un fin de semana terminas tercero, la próxima querés salir primero.

-¿Cero fútbol? ¿No volvés ni a los torneos libres?

-Por ahora no. Me han invitado. Me habló Carucha (Víctor Muller, ex compañero en Chacarita), Marcelo Martínez (compartieron equipo en Patronato) y otros, pero, no tengo ganas. Prefiero ir a correr una carrera en bicicleta o estar tranquilo en casa. Hoy al fútbol solamente me junto con mi hijo y sus amigos.

-Pero sí te vincularías laboralmente.

-Es lo que me gusta. Me he dado cuenta en este último tiempo que me gustaría volcar mi experiencia en los más jóvenes. Intentar enseñarles, hablar y charlar, parecido a un docente. Estoy en contacto con técnicos con los que charlo mucho.  No solamente para ver si el día de mañana necesitan alguna ayuda. Durante la cuarentena me han invitado un montón para realizar charlas por Zoom y me he cruzado con diferentes técnicos de Primera División. Escucho, trato de aprender porque no quiere decir que por más que hayas sido jugador podes ser técnico. Uno se tiene que capacitar. Sin dudas que tenemos un plus por haber sido jugador, pero también tenés que aprender el manejo de grupo que no es nada fácil.

-¿Y con qué estilo de técnico te identificas?

-Siempre depende de los jugadores que tengas. Muchos entrenadores llegan a un plantel que está armado y son pocos los técnicos que tienen la posibilidad de cambiarlo. Por eso, un técnico, hoy, se tiene que saber adaptar y enseguida acomodarse a los jugadores y ver que máximo le podes sacar a cada uno.

-¿Con qué técnicos charlas?

-Charlo mucho con (Juan Pablo) Pumpido, (Rubén) Forestello, Walter Perazzo. Son técnicos que a mí me han enseñado mucho. También por cómo se han manejado como personas dentro de un grupo. Perazzo también es un técnico que si bien le da más importancia a la parte juvenil está muy abierto a cualquier pregunta o duda que yo tenga. Entonces, trato de respaldarme con esos técnicos y con las charlas vía Zoom con otros colegas (se recibió de entrenador nacional) que te van dejando muchas cosas y está bueno porque vas hablando el idioma de los técnicos.

-¿Sos de mirar vídeos de muchos partidos?

-No sé si miro tanto, pero partidos miro. Miro mucho fútbol argentino y de afuera no tanto. El fútbol argentino de Primera División y Nacional B, me gusta y me interesa para seguir conociendo.

-Volviendo a los inicios. ¿Cómo fue ese paso del Torneo Argentino A en 1996 a Boca Juniors?

-A mí me enseñó mucho haber integrado de joven el plantel de Primera División de Patronato. Con 16 años ya estaba conviviendo con jugadores de 28 o 30 años y maduré un poco más rápido. Había una camada de juveniles categoría 78, 79 que nos subían y participábamos del Torneo Argentino A y eso estuvo bueno. Y pasar de lo que era Patronato a lo que es Boca, fue un cambio totalmente  diferente. Primero, que te den ropa para entrenar y que te den zapatillas, ropa para viajar, la pensión y empezar a independizarte, dejando la familia tan joven, que eso no estaba en los planes pero salió esa posibilidad en ese momento y no dudé. Por ahí, uno es joven y toma decisiones que no sé si  las piensa. Yo quería jugar al fútbol y no sabía si iba a vivir de esto. Me di cuenta cuando ya estaba cerca de Primera División y dije: “Pucha, le voy a meter pata porque esto está bueno”. Veía lo que era el mundo del fútbol y vivir de lo que te gusta. Empecé a ver ejemplos muy lindos desde cerca.

-Debutas en Boca (19 de junio de 1999), y jugas solamente un partido con Unión…

-Sí, un partido nomás, entré en el primer tiempo. Lo dirigía Carlos Bianchi.

-¿Y qué te dijo?

-Si me preguntas qué me dijo, no me acuerdo. Eso por la adrenalina que tenía en ese momento por entrar a semejante equipo. No era un equipo cualquiera Boca. Todo el mundo sueña con debutar así. Era un plantel grande, tenía jugadores al lado que nosotros no hablábamos porque no es como hoy la convivencia de los chicos con los grandes, había mucho respeto y no se hablaba. Y entrar fue como decir “cumplí un sueño”. Era muy joven todavía. En ese equipo estaban Abbondanzieri, Córdoba, Bermúdez, Samuel, Serna, Riquelme, Palermo y otros.

-Da una sensación que es una constante que hoy se mantiene, a los juveniles de Boca les cuesta quedarse en un plantel profesional, ¿Qué había pasado en ese momento? Fue una transición porque rápidamente te fuiste a Chacarita.

-En mi caso, justo se dio la posibilidad que Chacarita asciende y era difícil jugar en Boca. Había muy buenos jugadores que venían de ganar todo y sentí en ese momento que en otro equipo más chico iba a tener la posibilidad de jugar. Y bueno, me salió bien porque podía haberme salido mal. En el segundo partido fui al banco y en el tercero estaba jugando de titular. Chacarita me dio la posibilidad de jugar más de 100 partidos en Primera División y empezar a ser conocido en el ambiente del fútbol.

-Además con un gran amigo…

-Uh, sí, con Carucha Muller. Estuvimos tres temporadas juntos.

-Contame esas experiencias internacionales… Estuviste en Suiza y Perú.

-Sí, estuve en Suiza y Perú, dos veces. La última en José Gálvez, donde tomo una mala decisión en mi carrera de irme a Israel y no empezar el campeonato; por lo tanto me tuve que volver y estuve parado.

-¿Qué club era en Israel?

-Macabi Tel Aviv. Tenía que firmar contrato en Israel e hice la pretemporada en Alemania, y el torneo no empezaba porque había problemas en la Franja de Gaza. Imaginate, yo tomo la decisión de irme de acá y mi familia me decía “vos estás loco”. Yo tenía la posibilidad de seguir en Alianza Lima de Perú (jugó Copa Libertadores, 2005)  y me querían renovar el contrato pero les dije que no. Fue una mala decisión, me vengo y quedo parado. Justo me voy a jugar un mes en José Gálvez porque se había lesionado un extranjero y cómo fue bien ahí, me llamaron. Estaba terminando de pagar mi casa y necesitaba jugar.

-Y ya tenías una trayectoria, pero no era la misma plata que hoy en el fútbol…

-No, para nada.

-¿Y Suiza?

-Suiza fue una experiencia (Club Xamax) diferente (2008-09) a todas porque el jugador suizo, lo toma como un trabajo normal. Si no juegan al fútbol pueden ganar lo mismo trabajando en otra cosa. Muy frío y no se disfruta como acá. Ni hablar del tiempo que tenes que jugar con nieve y en un estadio que está arriba de un shopping. Césped sintético, que es algo que nunca había pensado jugar diez años atrás y hoy, quizás, es un poco más natural, pero una década atrás era raro. Fue una experiencia linda, pero no me agarró en un buen nivel y no fue un buen año. Me llevo Néstor Clausen y cuando iba a renovar, cuatro partidos antes, él dejó de ser el técnico y caí en las consecuencias.

-Hablando de Boca, tuviste varias oportunidades de amargarlo a River…

-Sí, con River fue muy loco porque lo enfrentamos con Aldosivi de Mar del Plata  en la fecha 11 y todavía no habíamos ganado (B Nacional 2012). En las apuestas, creo que mi viejo, mi vieja y mi familia solamente creían que ganábamos. Y terminamos venciendo  2 a 1 con un lindo gol mío y a partir de ahí remontamos. Es increíble esto del fútbol. Fue la primera vez que River perdía en el Nacional B.

-¿Te acordás del gol?

-Fue centro de Malcorra. Me marcaba Maidana, hicimos una cortina y venía tan fuerte la pelota, que la pude cabecear e hizo un pique en el piso que le pasó por arriba a Chichizola, y entró.

-Y hubo un partido con Chacarita en el que fuiste figura (Torneo Apertura de Primera División A 2000)

-Para lo más jóvenes, tal vez no sabrán, pero en esa época se daba un premio al mejor jugador y me dieron el Premio Tigre Esso. Ganamos 1 a 0, jugaba Juan Pablo Angel en el Millonario. Fue un partido que lo sufrimos y creo que estuve tres días para recuperarme.

-Trababas con la cabeza, ¿es así?

-No trabé, pero me tiraba. No quería que me pateen la cabeza, pero por momentos me tiraba. Era la ansiedad y cuando uno va creciendo, se va acomodando pero no pierde esa esencia. Lo vivís así y es una forma de jugar. A mí me gustaba jugar de esa manera, al límite, a veces lo pagaba caro pero siempre fui de jugar al límite.

-¿Cuántas expulsiones llevaste en total?

-No más que diez. Con el correr de los años bajé un montón el promedio. Se hizo la fama por ser pelado (risas) y siempre llamaba la atención pero habré llegado a las diez expulsiones. En Olimpo estuve cuatro años y solamente me expulsaron una vez.

-Con River y Patronato fue un partido histórico, en esa victoria en el Grella donde fuiste titular.

-Fue increíble. Ese día vi la cancha tan llena que fue tremendo (2 de abril de 2016). Jugamos a la noche, lo hicimos bien y ganamos con autoridad a un buen River (Mora y Alario eran los delanteros). A mí me hacen el penal y, luego, Bértoli lo convirtió. Ese partido fue divino, muy lindo. Después hice un gol con Olimpo en la cancha de River también.

-De todos los jugadores que te ha tocado marcar, ¿cuál te ha costado más?

-Los jugadores de áreas generalmente, eran bravos. Juan Pablo Ángel, que estaba jugando en River, era bravísimo. Tenía cara de bueno, pero era más malo que yo con las mañas que tenía con los brazos. Pratto es un jugador durísimo para marcar y al que no me hubiese gustado marcarlo es a “Carucha” porque era bravísimo, con mucha potencia. Por la forma de jugar que tenía, él nunca se quejaba cuando los rivales le pegaban patadas.

-En una entrevista justamente a Muller en Análisis decía que la locura más grande que él hizo fue jugar fracturado de la muñeca, ¿vos qué locura has hecho dentro de la cancha?

-Es algo que tal vez no se sabe pero en la última temporada que estuve en Patronato, que nos estábamos jugando la Permanencia, jugué con el quinto metatarsiano fisurado. Luego que mantuvimos la categoría teníamos un partido con Atlético Tucumán de local y los médicos no querían que juegue. Les dije: “¿Me vas a sacar ahora después que jugamos lo peor?. Así como estoy, déjame disfrutar de este último partido para jugarlo”.  Después me operé. No me arrepiento porque Patronato, en ese momento, estaba en una situación difícil, había muchos lesionados y me quedaron secuelas. Lo pagué caro porque estuve seis meses sin jugar en el campeonato siguiente. No me arrepiento para nada de cada cosa que hice para jugar.

-A veces la gente y el periodismo es ingrato porque se puede decir “que mal jugó Furios” y no sabe de esta lesión. ¿Cómo tomabas a eso?

-No soy de consumir tantos medios porque uno sabe cuándo jugas bien o mal y siempre doy ese consejo. Los chicos en la actualidad están pendientes de Twitter para ver qué dijeron por ellos y hay muchos que empiezan a tener miedo a jugar. Les digo que no lean lo que comentan los demás porque vos sabes cuándo jugas bien y mal, cómo estuviste. Los jugadores tenemos la semana para corregir con los videos pero, en lo personal, son los riegos que uno corre cuando se infiltra. Yo he corrido esos riegos e hice cagadas por jugar lesionado pero, a veces, sentís esas ganas de jugar.

-¿Cómo pensás que lo vas vivir cómo técnico suponiendo que no hay una buena racha? ¿Mentalmente te tenés que preparar?

-Armar un proyecto a largo plazo en el fútbol argentino, es difícil. Entonces, es el día a día y es difícil encontrar un técnico que sostenga un proyecto. Los dirigentes también tienen su presión en el momento que los resultados no van bien y yo pienso que a los proyectos hay que bancarlos, más cuando se nota que el equipo empieza a andar bien. Como es el caso de Patronato, porque hoy está jugando bien y Lanús no fue superior el otro día. Pasaron cosas extra futbolísticas, no sé si el árbitro no tuvo un buen día. Son un montón de cosas, viene haciendo buenos partidos. No se está dando pero está jugando bien porque no es fácil en el fútbol argentino crear tres o cuatro situaciones de gol como en el partido pasado. Está bien que los dirigentes hayan respaldado a un tipo que le ha dado un ascenso (por Iván Delfino) y le otorgó esta posibilidad que el club pueda vivir estos años en Primera División. Hay que bancarlo porque si no se hace más difícil.

-Me gustaría que hables de Miguel Hollman, quien fuera presidente de Patronato.

-Fue una lástima que se haya ido así como se fue (falleció la semana pasada por Covid 19). Era un tipo que se tenía que ir de otra manera, despidiéndose de la gente y haciéndole un homenaje. Nosotros fuimos unos privilegiados de haber tenido una persona como “Tito”. No es común ver cómo se dio de empezar desde abajo y terminar en la Primera División, teniendo un perfil tan bajo y no sé si ha pasado en otro club. Tal vez, no resonó tanto por la personalidad que tenía, no era fácil encontrar notas de él. Era un dirigente de otra época y no habrá más porque ahora se acostumbran a manejarse de otra forma.

-¿Y cómo era en el día a día el dirigente con el jugador?

-Tito iba cuando era necesario y después en las charlas era como todos. El dirigente defiende lo suyo y el jugador su parte, y tal vez, las charlas no eran positivas. Eso siempre se divide y nunca quedaron rencores. Él siempre me contaba anécdotas de mi abuelo (Cacho Dubroca, ex DT de Patronato) y muchas veces teníamos charlas extra futbolísticas, y para mí era muy lindo.

-Siempre fuiste un hincha ferviente de Patronato porque cuando tenías momentos libres lo seguías a distintos lugares.

-Tuve la suerte que Sebastián, mi hermano, se involucre como profe y haber seguido a Patronato hasta vivir un ascenso (Argentino B 2008). Seguir viendo desde cerca los logros de mi hermano y cuando perdimos en Boca Unidos de Corrientes (Argentino A 2009) también pude ir a verlo. Siempre lo seguía porque me críe en el club. Recuerdo de andar corriendo o en bicicletas, de ayudar al utilero a llenar los bidones. Estaba todo el día en el club, me encantaba. Después, volver a vivirlo en Primera División fue increíble y cuando me surgió la posibilidad de regresar al club, ni lo dudé. Cuando hablé, fue la mejor noticia que tuve en ese momento.

-Algunos pensaban que te querías retirar ahí…

-Sí, muchos decían que regresaba porque estaba en Primera, pero yo quería volver hacía rato a Patronato. Lo que pasaba es que en ese momento, al técnico que estaba, no le gustaba mi características como jugador o ya había uno similar y no encajaba. Pero, se dio en Primera División.

-¿Cómo tomaste cuando los hinchas te insultaron cuando estabas en Aldosivi de Mar Plata?

-Te duele un poco, pero capaz que mucha gente de Paraná no sabía que yo jugué en Patronato en 1996. No sabían que jugué campeonatos del interior y una final para ascender al Nacional B. A mí me pone contento que Patronato haya crecido, pero te molestan esas cosas. A mis viejos les decía que vayan a ver el partido y disfruten porque me seguían a todos lados y cómo no iban a ir a ver cuando jugaba a cinco cuadras de casa. “Andá, sentate y disfrutá, si alguno me putea es parte del juego”, les decía.

-También estuviste en Atlético Paraná. ¿Cómo sentiste ese paso? Además, jugaste en distintos lugares, ¿es distinto el público y los dirigentes paranaenses?

-La calidad de los dirigentes es la misma. Lástima que no se pudo lograr cosas más importantes. Es una lástima porque es un club que había estado en Nacional B, se armó tarde el equipo y esas ventajas no se pueden dar. Pero, después la calidad de los dirigentes fue intachable. Siempre estaban predispuestos y estaban ordenados, pero no se pudo mantener la categoría.

-¿Notaste que al público le falta el fervor?

-Estamos cerca de Santa Fe y no tenemos el fanatismo de ellos. Sin embargo, Patronato ha crecido en ese sentido porque si andas en la calle ves gente con la camiseta, camperas, vestimentas del  club o un escudo. Hace 20 años atrás, ¿quién andaba con una camiseta? Hoy se ven muchos chicos que también vivieron la mejorar época de Patronato porque hubo momentos en los cuales siempre eran los mismos.

-¿Es un sueño dirigir Primera División o te gustaría encarar algún proyecto en Patronato?

-Soy hincha del club y si está la posibilidad de colaborar con el club, estaría encantado.

-¿Cómo fue como compañero Sebastián Bértoli y qué cualidades ves de él para que se postule a presidente?

-Lo tuve como compañero y lo conocí en la intimidad. Es un tipo ganador. Es una persona que cuando se propone algo, lo consigue. Que cuando va por algo, va por todo. Como jugador era buenísimo tener un líder que te representaba.

-¿Está bueno que haya una elección o pensás que es más adecuado una unidad?

-Sería bueno que desde las dos partes se junten y hacer una unidad porque la realidad es que todos queremos el bien de Patronato. La gente que quiere venir y la que está, desea lo mejor para el club. Hay que ver qué sucede con las votaciones.

-¿Qué representaron tus padres en toda tu carrera deportiva?

-Mis padres (María Isabel Dubroca y Alcides Furios) me apoyaron en el momento de tomar la decisión de irme desde muy joven. También me educaron para superar el día a día. Ellos iban todos los fines de semana a Buenos Aires a acompañarme. Al principio estaba en duda pero charlandolo con mis hermanos (Sebastián y Esteban) me dijeron que nadie me obligaba y si quería que le dé para adelante y sino me volvía. Seguí porque me gustaba pero es fundamental el apoyo familiar. En todo. Tanto en el fútbol como en cualquier cosa, porque creo que cada padre en el rendimiento de un hijo en la Facultad por ejemplo, le tiene que dar apoyo.  Irme solo, siendo el más chico de los tres hermanos, era difícil, pero mi familia, tanto mis viejos y mis hermanos me apoyaron. Mi esposa (Magalí) fue otra parte fundamental. Porque uno va a entrenar y la mujer muchas veces se queda en la casa con los hijos (Santiago y Lucía). Es difícil, no es fácil.

-¿Te ves trabajando en otra cosa que no sea el fútbol?

-No, hoy no me veo porque es algo que me gusta y sé que se puede aprender. Pero, el día de mañana si tengo que hacer otra cosa, me adaptaré.

-¿Has podido hacer una diferencia económica para proyectar tranquilo durante todo este tiempo?

-Por suerte sí. No te digo que voy a vivir cómo vivía antes, pero uno se acomoda y estoy tranquilo por ese lado. Pero, tampoco quiero estar todo el día sin hacer nada porque soy un tipo bastante inquieto y eso me ayuda a visualizar qué posibilidades hay de estar ocupado en algún momento y si es con el fútbol, ni hablar.

“Seguilo hasta el banco”

En 1996 Iván Furios debutaba en el Torneo Argentino A de fútbol y la orden del entrenador de Patronato, Alcides Merlo, fue que siga “a todos lados” al delantero Cristian Carnero (luego pasaría a Belgrano de Córdoba). El defensor aún recuerda esa anécdota: “Fue un papelón. Batata (apodo del DT) me dijo ´a ese seguilo que juega bien´. Me acuerdo que salió por un cambio y se quedó contra el banco y yo me quedé parado al lado. Carnero me dijo: ´¿Qué hacés?´. Nada, él técnico me dijo que te marque´, le respondí. En ese momento era así, eran marcas personales y nadie me decía que tome mi posición. Y bueno, yo me quedé al lado con la inocencia de esa edad. Pero es verdad la anécdota y además ganamos”.

De ida y vuelta

-¿Disfrutaste jugar al fútbol?

-Después de los partidos si ganaba, pero adentro de la cancha no.

-¿No disfrutabas?

-Sí disfrutaba pero la adrenalina te lleva a no disfrutar lo que veías alrededor. Es tal la velocidad del juego que te perdés un montón de cosas que pasan afuera. Disfrutaba los entrenamientos y los viajes pero después en la cancha costaba.

-¿La hinchada más brava?

-La hinchada de Chacarita. Era brava. Los dirigentes también….

-¿Instituto de Córdoba fue el club que mejor te trató?

-En Instituto me adoptaron. Me invitaron para formar parte del equipo del Centenario porque la hinchada me votó a mí de central. Un equipo histórico, con Ardiles y Kempes por ejemplo. Eso me movió al ver lo que he generado. En Olimpo también me fue bien porque ascendí, pero de Instituto siempre hacen llegar los mensajes, pero no soy vende humo de andar agradeciendo o mostrando camisetas. Me da un poco de vergüenza.

-El día que dirijas, ¿saco o buzo?

-Ya me estás poniendo en el rol de técnico y no sé si lo seré. Me gustaría arrancar como ayudante de campo pero si se da, de buzo porque te da mucho calor de traje.

“Hoy se juega muy rápido”

-¿Qué ves del fútbol argentino actual?

-Veo que cada vez está más físico y parejo porque por poco un equipo te gana, hasta por un pequeño error. Si un equipo chico acorta el margen de error, se acomoda y puede sacar resultados. Son pocos jugadores que se ven a nivel individual como Ricardo Centurión y esos jugadores raros que te gambetean todo el tiempo, pero hoy se juega muy rápido con uno o dos toques. Ha cambiado en ese sentido porque antes había más tenencia del balón y se veía más el uno contra uno. Villa es un jugador que encara, pero después es difícil ver que enganchen y hagan diferencias. Físicamente, desde chicos ya los ves como entrenan y es increíble.

-¿Va a ser difícil pensar que a los partidos lo ganen los jugadores por su técnica y no por el aspecto físico?

-Va todo de la mano. Todos los planteles están con nutricionistas, preparadores físicos, GPS y montón de herramientas. A partir de eso, va a cambiar el nivel individual de cada jugador.

FUENTE: Análisis Digital – Ezequiel Re

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