“Los argentinos en algún punto somos un tanto reacios a la justicia”

Fue árbitro asistente hasta 2017, momento en que  anunció su retiro. De todos modos, sigue ligado a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y al Consejo Federal. Se capacita y capacita. Vive con entusiasmo el “post” arbitraje desde el puesto de instructor. En una nota realizada por Análisis cuenta anécdotas y también se sumerge en la pasión por los deportes extremos.

Ezequiel Re

Temperamental, pero meticuloso. Claro en su discurso dentro de un ambiente difícil dentro del fútbol: el arbitraje. Así es Adrián Fonzo, nacido en General Galarza, pero radicado en Paraná desde joven. En esta nota cuenta cómo comenzó en la actividad, y de su rol actual en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Anécdotas y su pasión por los deportes extremos que practica.

¿De quién se trata? De un juez llegado de General Galarza a Paraná para estudiar y que encontró en el referato la manera de exteriorizar su pasión por el fútbol, al que no podía jugar por una prematura lesión. Fonzo hizo pie desde la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol de Paraná. Y se emociona al recordar a su hacedor, Oscar Chapino. “Me ayudó a solventar los gastos que significaba poder hacer el Curso Nacional en Mar del Plata”. Fonzo ahora es instructor de AFA y además trabaja en el Consejo Federal. Tiene la misión de ser veedor en partidos del Federal A y en sus tiempos libres realiza carrera de montañas. La profesión es más fuerte y permanentemente está en contacto con árbitros de todo el Mundo participando de capacitaciones. No pudo llegar a árbitro o asistente internacional. Sin embargo, tomó un consejo y lo siguió al pie de la letra. Y es por ello que este año cumple 25 años de actividad laboral relacionado con el fútbol y el ente madre en Argentina.   

“El arbitraje argentino es a veces cuestionado en nuestro país y muy valorado fuera”.

– ¿Por qué árbitro, que te conmovió de la actividad?

-Arbitro por una cuestión fortuita o inconscientemente motivado internamente por la justicia deportiva ya que por una lesión en un encuentro de futbol juvenil no pude recuperar una cuestión ósea correctamente y más en aquellos tiempos.

– ¿Cómo empezaste?

-Vine a estudiar a Paraná, vivía en cercanías del viejo estadio del club Belgrano, en calles Nogoyá y Salta. Un día sentí el balón en juego ahí y me acerqué a ver. Ese día definí que una forma de poder seguir cerca del deporte que yo amaba era ser árbitro. Casualidad, al otro día aparece un aviso en El Diario, que en la Liga Paranaense se iniciaba el curso.

– ¿Qué te dejó la actividad?

-La actividad me dejó muchos momentos que me conmovieron y me conmueven, desde el sacrificio del inicio para poder insertarme, con la gratitud de los colegas de ese entonces, instructores, y gente no ligada directamente que me ayudó hasta económicamente para poder viajar a capacitarme, de la Fuerza Aérea, amigos de la vida. El conocer cada rincón del país, y su particularidad social y deportiva, pasar por todos los estadios argentinos desde cuando iban las dos parcialidades. Ver personalmente jugadores increíbles hacer cosas grandiosas con la pelota, escuchar el sonido de ésta y el golpeteo contra la red.

– ¿Y qué momentos se tornan imborrables por ejemplo?

-Estuve en el último encuentro de Marcelo Gallardo y la vuelta de Diego Buonanotte (después de una fatalidad que le ocurrió) en el mismo partido. También un encuentro del Estudiantes campeón frente a Newell´s que terminó 4 a 4 (tres goles de Enzo Pérez). Fue un día de lluvia y se disputó en el Estadio Único de La Plata. Ese encuentro fue luego un spot de la Play Station. Que mis hijos me hayan acompañado en algunos partidos fue inolvidable. Para que conocieron el sistema desde adentro, en todas las divisiones. Han sido momentos supremos.

– ¿Recordás cuál fue tu primer partido como árbitro?

-Mi primer encuentro local fue Atlético Parará versus Los Toritos de Chiclana, con varios expulsados. En el viejo Torneo del Interior, San Martín de San Juan-San Lorenzo de Catamarca. Tiro Federal de Rosario- Chacarita, en la B Nacional y Godoy Cruz Antonio Tomba-Racing de Avellaneda en Primera División.

– ¿Crees que pudiste llegar más lejos como árbitro asistente?

-La posibilidad de ser Internacional estuvo. De hecho, nos llamaron junto con otro colega un viernes a AFA porque íbamos a ser internacionales. Pero en la lista a FIFA el día lunes fueron otros dos. No pedí explicaciones, pero sí consulté que había ocurrido, y me contestaron: “Usted es muy joven y quédese tranquilo porque ya hizo un nombre aquí adentro, y piense, el día que se tenga que ir váyase bien por si quiere volver”.  Vinieron 15 años de Primera División, y cuando le edad me dijo que tenía que terminar activamente, pasé a ser personal docente de la casa. Me olvidé prontamente que no fui internacional.

-Y pudiste prolongarte en el trabajo dentro de la AFA.

-Llevo un tiempo importante. La vida de los deportistas no es muy extensa. Entendemos desde hace muchos años que los árbitros somos deportistas, donde hay que tener un comportamiento de entrenamiento y de vida al igual que un deportista de élite o de alto rendimiento. Especialmente en aquel que quiere ser árbitro de Primera División. Siempre tuve esa meta. Y llevo 25 años dentro de la AFA, 22 como profesional, sumando la característica que en aquellos tiempos era por contratos y luego se hizo una relación de dependencia. Pudimos disfrutar dos décadas en este nivel profesional del fútbol argentino. Ha sido un honor poder estar dentro de una cancha y disfrutando de una función. Terminado ello evidentemente hicimos las cosas correctas durante ese tiempo, no solamente en el acierto dentro del campo de juego sino en la forma de ver el arbitraje. Es así que dos años antes que me retire la AFA me propuso una continuidad laboral para lo cual me preparó y me fui preparando. Ahora estoy ejerciendo en el plantel de instructores de la AFA y en la Comisión Arbitral del Consejo Federal. También acompaño en la formación pedagógica de la Federación Entrerriana de Fútbol.

Su hijo Adriel le sigue los pasos. Aquí de asistente (izquierda).

Un hijo tuyo sigue tus pasos y otro es futbolista. ¿Cómo los ves y qué recomendaciones le das?

-Adriel Ivar, es árbitro en la Liga Santafesina y está pronto a recibirse de Arquitecto. Catriel es futbolista y estudiante de traductorado de italiano. El hizo las inferiores de AFA en Colón de Santa Fe y luego fue a Italia. Actualmente está a préstamo en Atlético Paraná para estar activo hasta su regreso a Europa solucionado el tema de la pandemia. Mi consejo para ambos es “que no perturbe lo que quieren ser, lo que son… Es decir, mientras sigan siendo excelentes personas, respetuosos, perseverantes, honestos, responsables, empáticos, seguro llegarán a sus metas laborales y profesionales deportivas, siendo autocríticos y tolerantes. Cuando miramos fútbol juntos, presencial o por televisión hacemos los análisis arbitrales y del juego en sí mismo. Lo de uno le sirve al otro. Los entreno a ambos, siempre con la gentileza que no prestan campos de juego. Los voy a ver y luego hago la devolución. Siempre en el proceso de enseñanza aprendizaje, con el ida y vuelta. Yo también aprendo de ellos. Y mucho porque son dos personalidades totalmente antagónicas.

Catriel hizo inferiores en Colón, estaba en Europa y quedó varado 50 días en el inicio de la pandemia.

– ¿Ranking de los mejores árbitros argentinos?

-No podría establecer un Ranking del arbitraje argentino. Pondría en una misma línea, superlativos todos ellos, de los que vi: Arturo Iturralde, Juan Carlos Loustau, Horacio Elizondo, Héctor Baldassi, Sergio Pezzota, Néstor Pitana. Hoy sigue en un alto nivel Patricio Loustau, Facundo Tello y Fernando Rapallini.

-Y en Entre Ríos, ¿cómo está la situación, en función que pocos jueves han podido escalar a nivel nacional?

-No tuvimos la posibilidad que surjan árbitros en cantidad para poder encontrar la calidad. Hubo una época donde no pudimos lograr la formación de muchos árbitros para poder encontrarnos hoy con un manojo para poder elegir. Pero hubo y hay posibilidades de que se puedan potenciar. De hechos estamos en un trabajo más allá de la pandemia, que por supuesto nos perjudicó porque lo nuestro es presencial. Nos fuimos arreglando de la menor manera, adaptándonos a la nueva normalidad y ayudando al plantel arbitral en este parate que significó esta desgracia. Pero al final de este pequeño trayecto que realizamos en esta nueva función ya hemos apuntalado a algunos. Hemos desarrollado un observatorio y recorrimos toda la provincia. Y tenemos casos puntuales. Por ejemplo, en la B Nacional debutó como árbitro asistente Guido Córdoba, de Concordia. De esa misma ciudad ya está activo Darío Sandoval. De la costa del Paraná está Daniel Zamora de la Liga Paranaense de Fútbol. Lo mismo Rodrigo Garcilano. Ahora se incorporó Santiago Folmer de Victoria en el Federal A. Son árbitros del plantel profesional de AFA y tenemos muchas esperanzas sobre ellos. Estamos preparando a otro grupo joven con muy buenas expectativas.

-Más allá de ello, porqué motivo salvo Héctor Boxler (debutó como árbitro de Primera A en 2002) o vos y algunos más, no hubo otros.

-Con Héctor tuvo la suerte de compartir terna en mis inicios. Fue el único entrerriano que como árbitro llegó a Primera División. Tuvo un pasaje Flavio Márquez (Bovril, B Nacional). Darío Sandoval creemos que puede tener alguna posibilidad aún. El arbitraje es muy complejo. En aquellos tiempos no estábamos con el fútbol profesional en la provincia, no había representantes en Primera División que es ayuda y mucho como ahora con Patronato. Lo mismo en su momento Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay y Atlético Paraná en la B Nacional, o los equipos del Federal A ahora. Marco esta referencia porque Santa Fe, Córdoba o Rosario son donde mayor potencial de árbitros hay por el nivel de competitividad que hay. Para nosotros, los que elegimos la carrera en Entre Ríos, fue un contexto muy difícil para potenciarnos y encontrar el nivel ideal para formarnos. Tampoco teníamos la posibilidad de formadores. Hoy la AFA tomó otra decisión política, y somos 8 instructores en el país, ligados exclusivamente en el rescate y la visión del arbitraje del interior. Ahí estamos varios que nos hemos retirado prácticamente de la misma camada como Juan Pablo Pompei, Sergio Pezzotta, Gustavo Rossi, de Santa Fe, los chicos de Mendoza como Roberto Retta que fue internacional. Estamos distribuidos en todo el país y en un trabajo acompañando ese proceso que antes no tuvimos, tal vez por cuestiones muy individuales. Yo tuve la suerte de tener muy buenos instructores en la Liga Paranaense, que fueron compañeros, que me ayudaron mucho, desde la buena fe, los conceptos. Yo venía del interior de Entre Ríos a estudiar, me consideraba un futbolista frustrado y entendí que el mejor medio para estar cerca del fútbol era el arbitraje. Así conocí a grandes personas, surgiendo desde una Liga Amateur. Porque yo esto se lo debo a Oscar Chapino (presidente de la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol de Paraná, fallecido) quien me ayudó a empezar. Me fui formando y el profesionalismo llegó muy rápido. Hice el curso nacional en Mar del Plata. No era que estaba proyectado en mi vida, pero terminó siendo una forma de vida. Tuve la suerte de recorrer la Argentina y otros lugares del Mundo. Soy un agradecido de esta parte del deporte.

– ¿Por qué el arbitraje argentino es observado como uno de los mejores del Mundo, sin embargo, es cuestionado en el país?

-El arbitraje argentino es a veces cuestionado en nuestro país y muy valorado fuera. Habría que entrar en un análisis sociológico, muchos factores de nuestras costumbres e idiosincrasia también influyen en algo tan simple como un deporte, más allá que sea supe profesionalizado. Nadie es profeta en su tierra, y los argentinos en algún punto somos un tanto reacios a la justicia.

– ¿Y qué tipo de árbitros se buscan ahora?

-El fútbol ha crecido mucho y en varios sentidos. Es muy rápido y veloz. El jugador sudamericano y el argentino tiene su particularidad por nuestra forma de jugar. Y el árbitro tiene que adaptarse rápidamente a esta propuesta futbolística. Por eso hoy buscamos un árbitro integral en lo técnico, en lo táctico. Se ha regresado a un paradigma que había quedado un poco de costado, que es la preponderancia física. Hoy para la toma de decisiones justa tenemos que encontrar un ángulo correcto. El árbitro tiene que entender el juego para tomar una decisión correcta en un momento de stress. Y más en este momento donde la pandemia ha pasado para todos donde el árbitro estaba acostumbrado no solamente a estar los fines de semana al aire libre, sino que su vida la desarrollaba ahí porque entrena en el campo donde trabaja. Ha sido una etapa muy dura tratando de adecuarnos a las propuestas de la virtualidad. Y cuando se dio la chance de arrancar nuevamente con la presencia hacer el trabajo sobre el perfil de árbitro que estamos buscando hoy. En el Consejo Federal estamos en una notable transición más allá que hoy tengamos los mejores árbitros del Mundo porque en el último antecedente tuvimos a un juez argentino dirigiendo la final del Mundo. Y anteriormente pasó con Horacio Elizondo, Darío García y Rodolfo Otero. Está la vara muy alta. Pero llegó el momento de reemplazarlos y se está buscando.

-En estos tiempos, como en otros, se ve que los arbitrajes en definiciones del ascenso en el interior son deficitarios. 

-Quizás los errores tienen la misma magnitud que los errores habituales de la fase del torneo. Pero como se achicó el momento, donde hay más cobertura de parte de la prensa y más atención sobre el evento aparecen esas cuestiones. Pero estamos trabajando y encarando todas esas situaciones porque hoy el fútbol es muy técnico, muy físico y los jugadores y técnicos hacen trabajos desde la neurociencia, sino saberlo o no, pero lo hacen, donde se fabrica una red neuronal donde los jugadores entrenan un ejercicio o una táctica durante una semana. Luego escucho de los técnicos que sus jugadores llevan a cabo un 30 o 40 por ciento de lo que estaba planificado. En el árbitro estamos también de encontrarles la metodología de trabajo porque no puede entrar continuamente cuestiones reales. Entonces tratamos de entrenarlo lo más real posible a esas cuestiones de juego con la que se encontrará. En ese proceso hay tomas de decisiones que son operativas, programadas e inmediatas. Al árbitro le toca casi siempre las inmediatas. Son las que aparecen y tiene que estar en el lugar correcto, manejando un nivel de stress lo más bajo posible. Hay que trabajar mucho desde el equilibrio emocional. La pandemia es un antes y un después. El que no lo entiende así está subestimando una cuestión que nos va a dejar secuelas de las que nos va a costar mucho recuperarnos. El árbitro está en el medio de eso. Más allá de la tipología nuestra, sudamericana del cuestionamiento a la propia justicia. En esta Argentina parece que se pretende que la única justicia que no se equivoque y tome una mala decisión sea la del árbitro. Con tantas malas decisiones que tomamos en cualquier ámbito de la vida.

De asistente en un partido River-Central en la temporada del descenso del Millonario (2012).

– ¿Qué pensas del VAR?

-Su llegada al fútbol moderno como política deportiva, apruebo y considero que es positiva. Es una herramienta que se introdujo tras haberse ensayado y puesto en estudio durante mucho tiempo por los idóneos de la FIFA y las distintas consideraciones. La Conmebol fue la primera Confederación en utilizarlo y con un saldo muy positivo. Más allá de traer un favorecimiento en sí mismo y a los árbitros también es una intención de total transparencia al deporte y a la competencia. Lo que sucede que comprender de forma inmediata en la generalidad de las personas el protocolo que tiene el uso del VAR va a costar cierta enseñanza y adaptación. El VAR está por su protocolo destinado a cuatro funciones específicas: gol no gol, penal no penal, tarjeta roja directa y confusión de identidad.

-Haciendo futurología, ¿algún árbitro entrerriano con futuro de Primera División?

-Confiamos en las posibilidades de nuestros árbitros. Y se pone en juego nuestro trabajo también. Antes nos juzgaban por el acierto y el error, hoy a los instructores nos juzgan por el material que pongamos en juego. Depende mucho de nosotros. Ojalá en la provincia tengamos un exponente. Al menos que tengan las posibilidades. Pero se está trabajando en la provincia y se está valorando ese trabajo. Tenemos una gran esperanza.

LA FICHA

Nombre y apellido: Adrián Hugo Fonzo

Fecha de nacimiento: 19 septiembre 1969

Lugar: General Galarza.

Estudios: Profesorado en enseñanza primaria.  Mediador Comunitario (Ministerio de Justicia de la Nación).

Capacitación: Origen y desarrollo del arbitraje (Conmebol), Planificación y organización de eventos deportivos (Conmebol), Seminario de Instructores (FIFA). Nivel uno Neurociencias aplicadas al fútbol (Asociación Argentina de Neurociencias). Cursando el nivel A1 con certificación en idioma inglés.

Trayectoria como árbitro: Liga Paranaense (1992).  Año 1996 Arbitro Nacional (mismo año de entrada al Consejo Federal). Desde 1998 en AFA hasta el año 2019.

Actividad actual en AFA y Consejo Federal: Instructor, Integrante Comisión Arbitral Consejo Federal dese el 2019.

Del anecdotario

Adrián Fonzo cosechó a lo largo de su profesión como árbitros muchas anécdotas. Aquí cuenta algunas:

*A BUSCAR LA VIBORA. “Una de las historias no risueñas pero llamativas que me pasó me ocurrió en el Torneo Argentino A. Fue en un partido en la Liga Rafaelina de Fútbol. El arquero corre desesperadamente hacia donde estaba ubicado y me pide que pare el partido. Corrió de área a área porque la jugada estaba en el otro sector del campo de juego. Desde la hinchada local le habían tirado con una serpiente. Y fue así. El línea de ese lado que había visto más o menos la situación lo corroboró y tuvimos que buscarla. Estuvimos un tiempo prudencial con la policía y asistentes locales para encontrar la víbora para poder proseguir el partido.

* JUGADOR CON INTERCOMUNICADOR. “Un delantero muy reconocido del fútbol argentino se acerca a mí para consultarme de manera amable, tal es así que me apoya la mano en el hombre. A través del intercomunicador y se comunica con el árbitro, no en un diálogo educado y amigable en medio de una situación de juego. Eso hizo que el árbitro pensara que yo le estaba hablando. Después arreglaron las cosas entre ellos, entre los códigos del fútbol. Mano a mano”.

*PATADON PARA NO VOLVER. “En los comienzos del viejo Torneo Argentino A, llamado Torneo del Interior, siendo joven, con 24 años, estaba en un partido en el Norte. Un jugador que es de la ciudad de Santa Fe se me acercó y me dijo varias veces ´Señor, señor, le tengo que pedir un favor´. Fue en varias ocasiones. Pensando que no sería una sugerencia adecuada para el juego no le daba a lugar. En el entretiempo fue al vestuario y me dijo quién era, que era de Santa Fe y lo que me quería pedir era si yo estaba en auto lo podía traer porque necesitaba viajar con urgencia. En el segundo tiempo metió un patadón infernal y lo tuve que expulsar. Luego cuando veníamos me contó cómo venía la historia, con los dirigentes y literalmente se hizo expulsar porque no quería regresar más al club”.  

*EL PARAVALANCHAS. “Una cosa que los árbitros no deben hacer, pero a veces se quedan en los famosos códigos del juego. Un jugador, un delantero, me protesta de muy mala manera con voz y gesto. Entonces para no prolongar más la situación le contesté. Le dije: “Mire que a lo que usted le está tirando es un paravalancha, a lo que tiene embocarla tiene red´. Se enojó tanto que después en el Túnel me quería pelear. Al tiempo nos encontramos en Futbolistas Argentinos Agremiados porque nosotros hacíamos los exámenes médicos allí. Justo estaba él por una lesión, así que seguimos peleándonos tres meses después”.

El ex árbitro y un interesante hobbie: carreras de montaña.

“A prueba y al límite”

Adrián Fonzo desarrolla actividades de deportes extremos. Y así lo cuenta: “es un hobbie que me permití al final de la carrera. Es un espacio libre, donde uno comparte una actividad que no solo te pone a prueba y al límite en el entreno físico, sino mental. Hacer carreras de montaña es una experiencia sin igual. Sos vos y la naturaleza. Es algo genial porque son experiencias que no se tienen habitualmente. Me llevó a conocer y sociabilizar con personas que no pertenecen al medio del fútbol. Y me llevó a conocer gente espectacular, compartiendo una actividad anexa que me dio grandes satisfacciones”.

Momentos de tristeza

Adrián Fonzo sitúa dos momentos de profunda tristeza, relacionados con su trabajo y el arbitraje. En el primero de los casos “la desaparición del Submarino Ara San Juan ocurrido el 15 de noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo. Había tripulantes que eran colegas”.  Y también marca “la dolorosa pérdida de un amigo y colega el árbitro Enrique Turco Aimino, viajando en avión a cumplir una misión gubernamental solidaria, perdiendo la vida en un accidente aéreo en Bolivia el 9 de marzo de 2006.

La información mencionó que “el jueves 9 de marzo de 2006, un Lear Jet de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula FAG 046 perteneciente a la II Brigada Aérea de Paraná, cayó a tierra luego de trasladar al vecino país al ministro de Salud de la Nación, Ginés García. En la tragedia murieron: el capitán Fernando Javier Franco, de 35 años, nacido en Capital Federal; teniente primero Matías Norberto Simonetti, 30 años, oriundo de Buenos Aires; suboficial principal Juan José Otero, 47 años, de Gualeguaychú; suboficial ayudante Jorge Horacio Peralta, de 38 años, San Benito (Paraná); suboficial ayudante Enrique César Ricardo Aimino, 37 años, nacido en Río Cuarto -árbitro de fútbol en Paraná y padre de un hijo de cinco años-; y el suboficial ayudante Javier Amílcar Brondi, de 36 años, oriundo de Tabossi.

El hecho ocurrió cuando el avión en el que regresaban a la Argentina se estrelló pocos minutos después de haber despegado del aeropuerto militar de El Alto, cerca de La Paz. La aeronave formaba parte de una misión humanitaria, y había demorado su retorno por problemas técnicos.

En cuanto a la pandemia recuerda el “duro momento que les tocó vivir por cuanto uno de sus hijos “Catriel estaba jugando en Europa y debió quedarse es varado en Italia por 50 días en el inicio del Covid 19. Con sus apenas 18 años fue una experiencia que asimilará con el tiempo y lo hará crecer”.

“Entendemos desde hace muchos años que los árbitros somos deportistas, donde hay que tener un comportamiento de entrenamiento y de vida al igual que un deportista de élite o de alto rendimiento”.

Entre las anécdotas que cuenta, recuerda una muy particular vivida en el Norte argentino, donde mostró una tarjeta roja.

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